EL PLACER DEL CAMBIO

 

 

Seguro que muchas veces te has preguntado por qué llevo tanto tiempo queriendo cambiar X y aun no me he puesto a ello. Automáticamente salta el piloto y contesta, si es que nunca tengo tiempo, si es que no tengo dinero, y total alguien se va a dar cuenta… la primera que te das cuenta eres tú, que es una idea que te retumba y aunque consigues bajarle el volumen nunca desaparece.

 

Pero si lo sabemos por qué no atacamos, por qué no te das contorno todas las noches, por qué no empiezas la dieta, por qué no haces mas deporte, por qué solo te acuerdas de la anticelulítica cuando llega el verano, porque sigues comiendo así, porque sigues sin maquillarte un poquito todos los días, por qué…

 

Según Anthony Robbins todo lo hacemos por una razón aunque no seamos conscientes de ello, para todo hay una fuerza impulsora. Todos nuestros actos persiguen evitar el dolor o el deseo de obtener placer. Las fuerzas impulsoras para todos nuestros por qué no… son el dolor y el placer. Es decir aunque sabemos que todas esas acciones serían beneficiosas para nosotras y nos podrían aportar placer, (vernos tal y como nos imaginamos para el verano, sentirnos la piel lisa he hidratada…) en el momento de tomar acción, asociamos más sufrimiento a hacer lo necesario que a dejar pasar la oportunidad. Para entendernos, es mucho mayor el temor a la perdida que el deseo de ganar y hasta que estos valores no se invierten, o lo que es lo mismo no vemos de verdad los cuernos al toro… no apostamos profundamente por el cambio. Así que deja de quejarte y pregúntate, ¿qué me impide hacer lo necesario para verme tal y como deseo?  Y prestar especial atención al autosabotaje en tus respuestas.

 

¿Y porqué sabiendo ésto podemos experimentar sufrimiento, dolor y sin embargo nos negamos al cambio? Si estas en esta situación aún no has “tocado fondo”, aún no te has visto suficientes arrugas, aun no te has sentido “demasiado fuera de talla”, aún no te has sentido demasiado invadida por la piel de naranja, en definitiva, no has experimentado el dolor suficiente, te molesta, te retumba a diario en la cabeza, pero… no has pasado lo que los coach llamamos el umbral emocional.  No has llegado a ese momento que todas hemos experimentado de: “se acabó, ya tengo bastante, nunca más”. Este es lo que yo llamo el momento bisagra. Si has de llegar a él para alcanzar el cambio, felicidades, no te juzgues, y comienza tu nuevo camino. ¡Adelante!

 

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