¿QUÉ ES LA BELLEZA?

¿QUÉ ES LA BELLEZA?

 

No pretendo hacer un tratado filosófico y menos de un tema así, lleno de subjetividad y sobre el cual hace siglos que gente verdaderamente cualificada se dedica a discutir, intentar verificar y compartir. Mi objetivo es abrir una pequeña puerta, despertar el apetito y que cada uno pueda elaborar su carta, o quedarse con el Menú de la Casa, a elección.

A qué llamamos bello, ¿existen códigos para determinarlo más allá de la cultura y el tiempo…?

 

Más que una definición es un desafío intelectual, determinar qué es y qué no es bello, por la carga de subjetividad, es para muchos una quimera.

 

Conocer la belleza, para algunos autores no es almacenar impresiones sino también participar en el descubrimiento y la creación. Creo que es fundamental “hacer” para “conocer” es decir pasar por la experiencia, por las sensaciones de creación estética, de descubrimiento, de desarrollo y de búsqueda, en cualquier ámbito de lo bello, no solo la moda, sino cualquier expresión artística. De esta forma llegaremos o nos aproximaremos a un conocimiento más de causa, menos teórico.

 

Una de las primeras discusiones data del sigloV a.C. y se le adjudica a Jenofonte. Él afirmó que existen tres categorías para un mismo concepto, belleza:

 

1-belleza ideal: se basa en la composición de las partes

2-belleza espiritual: el alma, que se expresa a través de la mirada

3-belleza funcional: las cosas son bellas en tanto que son útiles. Así que pueden ser bellas o feas según el fin que persigan.

 

Etimológicamente belleza es: billar-aparecer-ser visto.

 

Históricamente el concepto se aplicaba a la metafísica y se consideraba algo objetivo. Posteriormente con la comprensión de la subjetividad se relativiza y se habla de belleza como cualidad o propiedad de las cosas que hace que los hombres las contemplen con deleite o satisfacción. Y a partir del S.XVII, se le concede importancia al gusto cuando se habla de belleza, de tal manera que ya no es tan importante las características del objeto sino el efecto que la contemplación de ellos tienen en nosotros. Se retoma el concepto de los griegos: la contemplación de la belleza es placentera, provoca un estado de gozo y sosiego que no se alcanza en otras experiencias. Afirmándose así: “son bellas aquellos objetos que producen en nosotros placer”.

 

Pero ahora bien, la belleza es también el resultado de un determinado sentimiento o afecto, lo que concede una especial importancia a la educación de los sentimientos y del gusto. Será imposible percibir la belleza que nos rodea si no hemos educado nuestra capacidad de observar el mundo.

 

Desde aquí no se pretende educar a nadie, simplemente como afirmaba al principio abrir el apetito, así que on egin, bon appétit, good appetite…

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